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El presente del hacking: ¿están seguras nuestras cuentas de Facebook, Twitter y nuestras páginas webs?

Ya no es un problema si serás una víctima del cyber crimen, sino más bien un problema de cuándo. El juego del ratón y el gato entre hackers y sus objetivos se está intensificando rápidamente.

De acuerdo con el informe de amenazas en la seguridad de Symantec del 2015, España está clasificada dentro de los 10 puestos en todo el mundo en referencia al ransomware, un software malicioso que bloquea el ordenador y permite al creador pedir un rescate para desbloquearlo, así como también en fraudes a través de las redes sociales pasado año.

Como los españoles están más conectados que nunca, la tecnología ha permitido que la información se comparta rápida e impetuosamente. Por desgracia, cuanto más conectados estamos, más vulnerables nos volvemos para convertirnos en víctimas del cyber crimen. Además, la tecnología ha remodelado la economía española. De acuerdo con el gobierno de España y la Comisión Europea, también ha alterado nuestro panorama criminal. Nuestra sociedad computarizada viene con un punto débil oculto instalado en nuestros propios dispositivos.

Hoy en día, el hackeo online no está restringido para las agencias de inteligencia del  gobierno, bandas criminales internacionales y operativos policiales que tratan con objetivos atractivos. El número de hombres y mujeres corrientes involucradas en el hacking online está creciendo. Los titulares sobre grandes ataques, el más notable a Sony Pictures, JP Morgan and Chase y Home Depot, han recabado mucha atención entre las autoridades y el público. En realidad, los hackers no se están volviendo más listos: son las herramientas necesarias para provocar una brecha en el black market o compartir códigos entre proyectos de plataformas cruzadas las que se han vuelto más fáciles de utilizar y de encontrar.

Desafortunadamente, no existe una solución rápida actualmente para proteger a las compañías y a particulares de los hackers online.

Son muy comunes los secuestros de páginas web por ataques cibernéticos mediante ataques de denegación de servicio (DDoS). En estos casos, una página web se infiltra con peticiones de acceso para sobrecargar al servidor, lo cual lleva al colapso del Sistema.  ¿Quién hay detrás de estos ataques? Por regla general son particulares que no necesariamente tienen amplios conocimientos informáticos. A veces, basta con que una página web sea lo suficientemente vulnerable como para que un amateur que ha visto un vídeo en youtube pueda tumbarla.

Es cierto que los ataques cibernéticos más mediáticos apuntan a webs tipo SONY, JP, etc y se sitúan en Rusia y China, siendo los países occidentales sus blancos más comunes. El FBI ha ofrecido su recompense más alta de tres millones de dólares por información que conduzca al arresto del hacker ruso, Evgeniy Bogachev. Se le acusó el año pasado de dirigir en EEUU un ataque a las redes llamado Game Over Zeus que supuestamente robó más de 100 millones de dólares de cuentas bancarias online. Bogachev fue visto por última vez en Rusia, donde se cree que sigue en libertad. Actualmente, él es uno de los cyber criminales más buscados por el FBI.

Sin embargo, escondida detrás de estos grandes ataques hay una industria enmascarada de gente que está cometiendo pequeños actos de espionaje que no reciben ni la más mínima atención mediática. Un ejemplo: Olga Yáser, una estudiante de bioquímica en el Politécnico de Valencia, nos comenta que ser hackeada es algo con lo que ha tenido que lidiar en sus cuatro años de carrera.

Personalmente, nunca consideré el hecho de ser hackeada”, dice Olga. “Pero después de que me hackearan mi cuenta de email y mi cuenta bancaria online, definitivamente me he empezado a cuestionar las leyes de privacidad y los niveles de seguridad online”.

 Los consumidores necesitan están al tanto de los riesgos, utilizar el sentido común en las redes sociales y recordar realizar copias de seguridad de sus ordenadores y dispositivos para mantener la seguridad online. Instalar las actualizaciones de software que ayuden a eliminar puntos ciegos puede proteger contra la amenaza de ser explotado por hackers.

Hackeando Facebook

Hacking facebook websCon la disponibilidad de los foros online, la gente puede adquirir servicios de hacker y más cyber criminales pueden subcontratar sus operaciones. Hay páginas de de hackeo llamada en las que los hackers son emparejados con personas que están intentando obtener acceso a cuentas de mail, descargarse fotos poco favorecedoras de Internet o incluso tener acceso a bases de datos de compañías. Algunas funcionan con un Sistema de pujas similar al de Ebay, donde hackers anónimos postean su trabajo en la página y los usuarios corresponden con pujas basadas en sus necesidades.  No obstante, dada la propia naturaleza del contenido de estas webs, lo normal es ser engañado. Por ejemplo, una de las búsquedas de hackeo más comunes en España es el de hackear cuentas de Facebook. Muchos webmasters, a sabiendas de la demanda de usuarios que hay en busca de este servicio, levantan plataformas de monetización y, en ocasiones, de fraude directo.  En Internet, lamentablemente, existen miles de páginas fraude que comparten falsos programas para hackear cuentas de Facebook, y cuesta bastante extraer contenido legítimo e informativo sobre este tema tan candente. Santiago y su blog Como-Hackear.com es una de las excepciones. Puede que algunos entren con malas intenciones, pero la gran mayoría aprenderán del arte del hacking y cómo defenderse, más que nada porque la mejor forma de combatir algo (sufrir un hackeo en Facebook) es conocerlo bien.

Como las nuevas generaciones crecen con Internet al alcance de su mano, la gente ha comenzado a considerar las repercusiones negativas de la comunidad online. Pero el alcance de las consecuencias es todavía desconocido. La explotación criminal de las tecnologías emergentes necesita desesperadamente nuevas medidas policiales y judiciales para seguir el ritmo a la era digital.
Generalmente, el cyber crimen queda sin denunciar en las fuerzas del orden, ya que a menudo queda desatendido y es difícil de cuantificar. Abordar estos desafíos requiere cooperación particular y de las fuerzas del orden internacional, compromiso con las organizaciones pertenecientes al sector público y privado e integración de las nuevas herramientas y habilidades tecnológicas con las medidas de control existentes.

javier

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